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Grandes extensiones de las zonas rurales de Estados Unidos son desiertos de atención médica, con muy pocos médicos primarios, pediátricas y gineco-obstetras para atender a los residentes

En una pequeña ciudad de Missouri, un pediatra decidió quedarse incluso cuando el hospital cerró y sus colegas se fueron a las grandes ciudades

Por Jill Riepenhoff, Daniela Molina, Jamie Gray y Lee Zurik

KENNETT, Mo. – Nunca es fácil criar a un niño médicamente frágil. Pero para algunos padres de esta ciudad rural en el Medio Oeste, antes solía ser mucho más fácil.

Faith, la hija de Kristie Carnett, tiene parálisis cerebral. Aunque tiene 22 años, “es el equivalente a una niña de 6 meses. Ella no puede hablar. No puede caminar y se alimenta a través de una sonda gástrica porque no puede comer por la boca “.

Hayden, el hijo de 9 años de Sarah Bellomy, tiene Mielitis Flácida Aguda, lo que ella llama una enfermedad similar a la polio, “una en un millón” que afecta su médula espinal y lo ha dejado conectado a un ventilador.

Pero cuando algo malo pasaba, cada madre se consolaba al saber que tenían acceso a cuidados que mantendrían a sus hijos vivos y sanos.

Antes había un hospital, especialistas y tres pediatras para ayudar a manejar y atender las necesidades especiales de estos niños.

Luego, en el 2018, el hospital cerró y casi todos los médicos desaparecieron.

Pero el pediatra Dr. Andrew Beach no estuvo entre los médicos que se abrieron camino para salir de uno de los lugares más pobres de la región del Delta Missouri. El doctor quería calmar a los padres nerviosos.

Colgó un cartel en los pilares blancos fuera de su oficina del Condado de Dunklin: “¡Dedicado a nuestros pacientes! ¡No nos vamos de la zona! ”

Ahora es el único pediatra de un condado que se está convirtiendo en un desierto de cuidado de salud.

“Cuando llegué aquí, habían tres (pediatras) y teníamos un montón de subespecialistas”, dijo Beach. “Teníamos un montón de pequeñas cosas diferentes allí, que ya no están”.

Hoy, Beach atiende a 14.000 pacientes al año.

Aunque el gobierno federal no ha establecido una meta ideal de médico a paciente para los pediatras, si ha establecido un estándar para los médicos de atención primaria. Se trata de médicos de familia, médicos de medicina general y de medicina interna que tratan a algunos niños, pero principalmente a adultos.

El gobierno federal dice que, idealmente, esos médicos no tendrían más de 3.500 pacientes en su número de casos. El Dr. Beach trata casi cinco veces más niños.

Los residentes del Condado de Dunklin tienen la suerte de poder contar con Dr. Beach.

En la región del Delta, un área que se extiende desde Missouri hasta Louisiana e incluye partes de ocho estados, más de la mitad de sus condados no tienen pediatra.

La Academia Estadounidense de Pediatría dice que la cantidad y distribución de pediatras de atención primaria “es inadecuada para satisfacer las necesidades de los niños que viven en áreas rurales y otras áreas desatendidas, y más. . ., será necesario en el futuro (tener más pediatras) debido al creciente número de niños que tienen problemas de salud crónicos importantes “.

El déficit de pediatras es parte de una crisis nacional que se avecina: muy pocos médicos para brindar atención preventiva a adultos, mujeres y niños de costa a costa.

En todo el país, más de mil condados han sido designados por el gobierno federal como un área de escasez de profesionales de la salud, porque no hay suficientes médicos de atención primaria para satisfacer todas las demandas.

En el 2018, 207 condados no tenían un médico de familia de medicina interna o general – los médicos de atención primaria principalmente para adultos, según un análisis de InvestigateTV de datos federales sobre la cantidad de médicos que trabajan ese año.

Más del 40% de los condados en los EE. UU. no tenían un médico gineco-obstetra, lo que provocó una falta de detección temprana de ciertos cánceres y la falta de atención prenatal que contribuye a que los bebés nazcan bajo de peso.

Para los niños de casi un tercio de los condados de EE. UU. no tienen un solo pediatra, un médico de atención primaria especialmente entrenado para atender a menores de 18 años.

La falta de acceso a la atención médica regular puede dar lugar a problemas de por vida para niños y adultos. Muchos residentes de comunidades con muy pocos médicos ya sufren de obesidad, diabetes, cáncer y una serie de otros problemas.

“Todos los problemas de salud con los que estábamos cargando aquí”, dijo el Dr. Beach. “Tenemos morbilidad y mortalidad como en ningún otro lugar del estado. Nuestro promedio de mortalidad infantil también es la más alta del estado. Entonces, quiero decir, tenemos problemas “.

La falta de médicos causan largos viajes y angustia

Erma Peterson vive en uno de esos condados sin un médico de atención primaria.

En 1984, el gobierno federal designó el condado de Issaquena, Mississippi, como un área de ausencia de médicos de atención primaria.

La falta de acceso a médicos resultó costosa para Peterson de 59 años, quien ha vivido allí toda su vida.

“Realmente no es para los jóvenes porque realmente no hay nada que ofrecerles”, dijo Peterson.

A nivel nacional, 83 millones de personas como Peterson viven en un área con ausencia de médicos de atención primaria, según la Administración de Recursos y Servicios de Salud de EE. UU, una agencia conocido como HRSA en inglés. HRSA estima que se necesitan 15,257 médicos para eliminar el déficit.

Pero la necesidad es particularmente grande en las regiones del Delta y los Apalaches en el país.

El gobierno federal ha designado a más de una quinta parte de los 662 condados de las regiones como condados de “alta necesidad” debido al gran porcentaje de personas vulnerables que viven allí. De ellos pueden ser los residentes ancianos, o pueden ser los recién nacidos, que luchan por sobrevivir su primer año de vida.

En febrero del 2020, investigadores de la Clínica Cleveland y las universidades UC-Davis y Sacramento State examinaron la ausencia de médicos en el 2017 y proyectaron la necesidad de más médicos en el año 2030. El estudio calificó cada estado de A a F.

Trece de los 17 estados en las regiones de los Apalaches y / o Delta recibieron C o D según la cantidad de médicos que trabajaron allí en el 2017. Para el 2030, sus puntajes bajarán a medida que los médicos abandonen las áreas.

· West Virginia, calificado con una C, necesitará más de 1.000 médicos.
· Louisiana, con una D, necesitará 4.820 médicos.
· Mississippi obtendrá una F, con la necesidad de 3.700 médicos.

El Condado de Issaquena, Mississippi es igual, un desierto de cuidado de salud.

No han tenido un médico, una enfermera o una clínica de salud rural desde al menos el año 2010, según muestran los datos federales. El proveedor de atención médica más cercano está a 15 millas de la Sra. Peterson.

En el 2013, Peterson se enteró de lo lejos que estaba de una atención de calidad cuando su esposo, Milton, llamó y dijo: “Estoy teniendo un ataque cardíaco”.

“Realmente no sabía exactamente lo que estaba pasando. Me dijo que le dolía el estómago”, dijo Peterson. “Me dijo que tenía que ir al médico ”.

La Sra. Peterson condujo 15 millas hasta una pequeña clínica en un condado cercano solo para tener su esposo transferido al hospital más cercano en Vicksburg, aproximadamente a una hora en carro.

Mientras conducía, Peterson le repetía a su marido: “Espera, espera, espera”. Rezando para poder llegar al hospital a tiempo y sin exceso de velocidad.

El ataque cardíaco finalmente resultó fatal. Sr. Peterson murió 14 días después, un agricultor de toda la vida, tenía 73 años.

La Sra. Peterson reconoce que uno no puede encontrar un hospital en cada esquina tan común como una cadena de farmacias. Pero tener acceso fácil y regular a los médicos es importante en todas las comunidades.

“(Es necesario) Darle a todos el mismo tratamiento”, ella dijo.

Ella y sus hijas han lidiado con la pérdida de Peterson con “la ayuda del Señor”. “Han pasado ocho años y todavía es un agujero en mi corazón”.

Las mujeres que viven en zonas rurales luchan por encontrar la atención médica especializada que necesitan

El cáncer de cuello uterino se puede prevenir, detectar y tratar fácilmente si se detecta temprano. Pero en algunas áreas de los Apalaches, a menudo ha sido una sentencia de muerte.

En Kentucky, Ohio y Virginia, un porcentaje más alto de mujeres que viven en los condados de los Apalaches de estos estados desarrollan cáncer de cuello uterino más frecuente en comparación con los residentes que no viven en la región, según la data de la Appalachian Community Cancer Network.

En los Apalaches de Kentucky y Ohio, el porcentaje de mujeres que mueren de cáncer de cuello uterino es casi un 20% más alto que las que no viven en la región.

La falta de acceso a un gineco-obstetra contribuye a las disparidades, dicen los Dres. Mark Dignan y Electra Paskett, investigadores de la Red de Cáncer de la Comunidad Apalache, un proyecto financiado por los Institutos Nacionales del Cáncer para buscar soluciones.

“Si hay personas que no tienen acceso a la atención médica terminan teniendo peores resultados”, dijo Dignan, quien también es profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Kentucky.

Más del 60% de todos los gineco-obstetras en el 2018 se agruparon en los 140 condados más poblados del país.

En los EE. UU., casi la mitad de los condados no tenían un gineco-obstetra, lo que dejaba a unos 10 millones de mujeres sin acceso a atención especializada durante el embarazo y exámenes de detección anuales de cáncer.

Para ayudar a eliminar las disparidades del cáncer de cuello uterino, Dignan y Plaskett están capacitando a enfermeras y médicos de atención primaria en 50 clínicas de salud rurales en los Apalaches centrales sobre cómo enseñar la prevención a sus pacientes.

La solución parece simple: vacunar a las adolescentes para prevenir el VPH, un virus que es una de las principales causas de cáncer de cuello uterino; realizar pruebas de Papanicolaou regulares y ayudar a las mujeres a dejar de fumar.

Las clínicas de salud rurales a menudo están muy ocupadas porque son el único proveedor de atención médica en el condado y generalmente se enfocan más en tratar el problema médico inmediato que en la prevención, dijo Plaskett, quien es profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Ohio.

Pero ella dijo, que el proyecto de prevención del cáncer de cuello uterino está funcionando. Los médicos, enfermeras e incluso recepcionistas están convenciendo a sus pacientes que se vacunen y se realicen pruebas de detección.

Históricamente, los residentes de los Apalaches “no han visto ejemplos de personas que superen el cáncer con éxito. Porque en sus comunidades, las personas contraen cáncer y mueren”, dijo Dignan. “Una de las cosas que me apasiona es aumentar el sentido de la gente, ‘puedo vencer esto’, esto es algo con lo que se puede lidiar. Entonces, en lo que me enfoco es en ayudar y tratar de darles las herramientas para poder hacerlo una realidad “.

La falta de gineco-obstetra también contribuye a que los bebés nazcan bajo de peso o mueran antes de cumplir un año. Estos son problemas que han afectado especialmente a las regiones de los Apalaches y el Delta Mississippi.

En los condados de las regiones con tasas superiores al promedio de bebés que nacen con un peso inferior a 5 libras y media, más del 70% de ellos no tienen un gineco-obstetra.

El Condado de Lewis, West Virginia y el Condado de Mississippi, Missouri, llevan las cifras más altas de bebés que mueren antes de cumplir el año.

Su cifra de mortalidad infantil es más del triple del promedio nacional. Ninguno de los dos condados tiene un gineco-obstetra.

Es una historia similar en el condado del pediatra Dr. Beach.

“Los obstetras más cercanos están a 40 minutos o más de una hora”, dijo el Dr. Beach.

Los pediatras han dejado un vacío en Appalachia y Delta

Kristie Carnett y Sarah Bellomy ahora saben mucho sobre la necesidad de tener que conducir para recibir atención médica para sus hijos, desde que el hospital de su ciudad cerró hace tres años.

Carnett lleva a Faith al hospital infantil en St. Louis para ver a un especialista en pediatría. Es un viaje de 3 horas y media.

Bellomy conduce hasta Memphis, un viaje de casi dos horas.

Mientras tanto, ambas confían en el Dr. Beach para mantener saludables a sus hijos y evitar visitas no planificadas y de emergencia tan lejos de casa.

Ambas madres le dan crédito al Dr. Beach por salvar la vida de sus hijos, y confiaron en él cuando dijo que no dejaría la comunidad.

“Para empezar, mi corazón estaba en la medicina rural. De hecho, también tengo un doctorado sobre investigación del cáncer. Originalmente tenía la intención de convertirme en oncólogo-pediatra, pero pasé algún tiempo capacitándome con un grupo de médicos en Frankfort, Kentucky, y simplemente cambié toda mi perspectiva. Cuidar a los niños de la comunidad me parecía más importante”, dijo Beach. “Y así comencé, y nunca me fui”.

Más de una cuarta parte de los 662 condados de las regiones de los Apalaches y el Delta perdieron pediatras entre el año 2010 y el año 2018, según muestran los datos federales.

Casi tres docenas de condados se quedaron sin un pediatra, dejando el cuidado de los niños a los médicos de atención primaria, que tratan tanto a adultos como a niños.

“Sin ofender a los médicos de familia, llenan un vacío especial, pero no son pediatras”, dijo Beach. “El entrenamiento es completamente diferente. Hay muchas cosas en las que solo un pediatra pensaría. . . Hacemos una residencia de tres años exclusivamente en pediatría, que incluye cuidados intensivos, y la suya pueden ser de tres a cuatro meses “.

La obesidad infantil es un problema particular en el condado de Dunklin donde trabaja Dr. Beach.

Más de una cuarta parte de los niños son obesos y otro 39% sufren de sobrepeso, según muestran los datos estatales.

“Es un problema horrible aquí”, dijo Beach. “Y definitivamente empeoró durante COVID. Mucha gente subió de peso “.

Los problemas de peso en la infancia pueden provocar enfermedades crónicas en la edad adulta, como la diabetes, y la falta de pediatras puede empeorar el problema.

“Es difícil reclutar a alguien aquí, solo porque no hay mucho que ofrecer”, dijo Beach.

Las industrias se han ido en gran medida, las escuelas no son distritos de primer nivel y los niños tienen poco que hacer fuera de los deportes.

Hace unos años, llegó un nuevo pediatra al condado. Pero no se quedó por mucho tiempo, dijo Beach.

“Es una simple ciudad de campo. Quiero decir, tienes que poder comunicarte, y ese no era su fuerte”, dijo Beach. “Tienes que encajar”.